La producción documenta el ambicioso proyecto de construir la primera escuela pública autosustentable de Argentina bajo el método de construcción de Michael Reynolds. El relato captura el proceso de transformación de materiales de desecho (neumáticos, latas y botellas) en un edificio vivo que genera su propia energía, recolecta agua de lluvia y produce alimentos. Es una crónica sobre cómo la arquitectura y la educación pueden converger para crear un entorno de aprendizaje donde los niños no solo estudian ecología, sino que la viven día a día.